Llegar a Segovia es chocarse de frente con la historia. Lo primero que te recibe es el Acueducto, esa bestia de granito que se mantiene en pie sin una sola gota de cemento. Caminar bajo sus arcos es sentirte pequeño y, a la vez, conectado con los romanos que caminaron por ahí hace dos mil años.
Pero Segovia no es solo piedra antigua.
El Alcázar: Un castillo de cuento
Subí hasta el Alcázar, y entiendo perfectamente por qué dicen que inspiró a Disney. Sus torres puntiagudas y su foso te transportan directo a la Edad Media. Las vistas desde la torre son algo que no se paga con dinero.
La Dama de las Catedrales
Entrar a la Catedral de Segovia es otra liga. La llaman la "Dama" por su elegancia, y no exageran. La luz que entra por los vitrales crea un ambiente casi mágico.
El ritual del Cochinillo
Y bueno, a lo que vinimos. No puedes decir que estuviste aquí si no te sentaste a comer Cochinillo. La piel dorada y crujiente, la carne que se deshace... es una experiencia casi religiosa.
Escrito por Daniel Arana
Me encanta contar mis historias y experiencias viajando.